Control e Investigación de Menores

Orientación y pruebas objetivas para padres, madres y tutores legales.

La adolescencia es una etapa especialmente sensible en la que los padres y tutores legales pueden encontrarse con situaciones que les generan preocupación: cambios bruscos de comportamiento, amistades poco recomendables, sospechas de consumo de sustancias, adicción al juego u otras conductas de riesgo. En estos casos, contar con información objetiva es fundamental para poder actuar a tiempo y de la forma más adecuada.

El ejercicio legítimo de la patria potestad

Nuestro equipo cuenta con detectives privados habilitados y con experiencia en la investigación de menores, lo que nos permite llevar a cabo este tipo de servicios a petición de padres o tutores legales, siempre dentro del ejercicio legítimo de la patria potestad, regulada en los artículos 154 y 162 del Código Civil, que atribuye a los progenitores el deber y el derecho de velar por sus hijos menores, tenerlos en su compañía, educarlos y procurarles una formación integral.

Esta legitimación es la que nos permite actuar, siempre con las siguientes garantías:

  • La investigación se limita a comprobar hechos y conductas relevantes para la seguridad y el bienestar del menor.
  • Actuamos con especial delicadeza, evitando cualquier intromisión desproporcionada en su intimidad.
  • El objetivo nunca es sancionar, sino detectar a tiempo una situación de riesgo y ofrecer a la familia información objetiva para poder actuar.

¿Qué diferencia hay entre patria potestad y guarda y custodia?

Es habitual confundir ambos conceptos, pero son jurídicamente distintos:

  • La patria potestad es el conjunto de derechos y deberes que, con carácter general, ostentan ambos progenitores sobre sus hijos menores (velar por ellos, educarlos, representarlos legalmente, administrar sus bienes, etc.), con independencia de con quién convivan. Salvo excepciones, la patria potestad se mantiene compartida por ambos padres incluso tras una separación o divorcio.
  • La guarda y custodia, en cambio, determina con quién vive habitualmente el menor en el día a día tras una ruptura de pareja, y puede atribuirse a uno de los progenitores (custodia individual) o a ambos (custodia compartida).

Esta distinción es relevante para nuestro servicio: la legitimación para solicitar una investigación sobre un hijo menor deriva de la patria potestad, no de la guarda y custodia. Esto significa que, con carácter general, ambos progenitores —tengan o no la custodia— conservan el interés legítimo necesario para contratar este tipo de investigación, salvo que la patria potestad haya sido suspendida, privada o limitada judicialmente.

¿Cómo procede nuestro despacho en este tipo de encargos?

  • Investigación de conductas de riesgo: consumo de sustancias, asistencia a lugares de juego o apuestas, u otras conductas potencialmente perjudiciales.
  • Identificación de entornos y amistades de riesgo: compañías y ambientes que frecuenta el menor.
  • Verificación de rutinas y hábitos: horarios, lugares frecuentados y actividades reales, en contraste con lo que comunica a su familia.
  • Elaboración de un informe objetivo con los hechos observados durante la investigación.

¿Hasta qué edad puedo investigar a mi hijo o hija sin su consentimiento?

La patria potestad, y con ella la legitimidad de este tipo de investigaciones, se ejerce sobre los hijos menores de edad no emancipados, es decir, hasta los 18 años. A partir de la emancipación (por matrimonio, concesión judicial o de los progenitores, o vida independiente con su consentimiento), el menor adquiere autonomía y dejaría de aplicarse este fundamento legal.

¿Puedo usar este informe si mi hijo está en tratamiento o requiere ayuda profesional?

Sí. Nuestro informe está pensado precisamente para servir de apoyo objetivo a la hora de valorar la necesidad de intervención, ya sea familiar, escolar o de un profesional sanitario (psicólogo, terapeuta especializado en adicciones, etc.). No sustituye una valoración clínica, pero aporta información de primera mano sobre hábitos y conductas que puede resultar muy útil para el profesional que atienda al menor.

¿Qué diferencia hay entre este servicio y el control parental digital?

Las aplicaciones de control parental solo permiten supervisar el uso del teléfono o dispositivos, pero no informan sobre lo que ocurre fuera de la pantalla: con quién se relaciona el menor, dónde pasa el tiempo libre o qué actividades realiza presencialmente. Nuestro trabajo de campo complementa esa información digital con una visión real y presencial de la situación.

Nuestro compromiso

Abordamos estas investigaciones con especial delicadeza, discreción y responsabilidad, priorizando siempre el bienestar del menor y ofreciendo a la familia una orientación honesta sobre la situación detectada, sin sustituir en ningún caso el criterio de los profesionales de la salud o la educación que puedan intervenir posteriormente.

¿Te preocupa el comportamiento de un hijo o hija menor de edad? Contáctanos con total confidencialidad, o consulta también nuestro servicio de investigación de adicciones, estrechamente relacionado con este tipo de casos.

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